April 20, 2014

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Podría decirse que le debo la vida a Gabriel García Márquez, aunque quizás lo más precisa sea reiterar que le debo mi nombre: Arcadio. 

Mi padre, gran admirador de la obra de Gabo y colombiano de nacimiento, leyó “Cien años de soledad” y por supuesto quedó encantado con esta novela emblemática del Boom latinoamericano. La odisea de la familia Buendía y los conflictos generacionales de Arcadios y Aurelianos eran inolvidables. Y tal vez una forma de rendir homenaje a los pergaminos de Melquíades fuese nombrar a su primogénito con tan insigne nombre.

Así que, como pueden ver, nací destinado a formar parte del mundo de la literatura, ya sea como lector, como escritor o, por lo menos, como una versión de carne y hueso de uno de los vástagos de la familia más ilustre de Macondo. 

Leí “Cien años de soledad” por primera vez a los 15 años, en un momento muy difícil de mi adolescencia, y la novela, literalmente, me salvó la vida. Hay tanta intensidad en las páginas del autor colombiano que es imposible no sentir esa energía, esa bocanada de oxígeno fresco que llegaba en el momento que más falta me hacía. Volví a leerla 4 años después, y me pareció incluso más fascinante que antes. Por supuesto, sabía que al leerla por tercera vez la disfrutaría aun más, y así fue. Una y otra vez, he reído a carcajadas, he llorado a lágrimas y he sentido que recuperaba el aliento y las ganas de vivir gracias a “Cien años de soledad”. 

Jamás he leído otra novela con tanta pasión y entusiasmo, y ciertamente este es el único libro que he leído tres veces y que seguramente volveré a releer. Afirmar que se trata de una obra genial es quedarse corto. Es una obra maestra que está muy por encima de la genialidad, y que demuestra el impresionante talento de Gabriel García Márquez.

A lo largo de los años he leído casi la totalidad de sus novelas, sus cuentos completos e incluso artículos periodísticos y ensayos. Mi admiración por el ganador del premio Nobel de literatura iba aumentando con cada nuevo texto suyo que llegaba a mis manos.

La noticia nos llegó el día jueves, pero dudo que el impacto haya sido igual para todos. A mí me impactó particularmente, por la cercanía que siempre he sentido por la obra de García Márquez y, sobre todo, porque le debo en buena medida mi nombre y la habilidad de haber sobrevivido a los rigores de una realidad demasiado horrenda y cruel. Quizás la fantasía, o el realismo mágico, son el único bálsamo capaz de curarnos por dentro. 

La noticia de la muerte es, sin duda, triste. Pero nos queda una certeza inamovible: novelas como “Cien años de soledad” han hecho de García Márquez un autor inmortal. No nos dejemos intimidar por las ausencias y celebremos el poder de la imaginación.


Arcadio B. 

April 15, 2014

The Boys # 1 & 2 - Garth Ennis & Darick Robertson

If power corrupts, then superpowers will prove to be ultra-corrupting. And what we find in the pages of The Boys is a hyper-corrupted society, in which superheroes run rampant, having realized that they never have to face any consequences for their actions. And why would they, if their superhuman abilities grant them a de facto diplomatic immunity? Or, in other words, who would dare to punish a superman, capable of feats no ordinary human could even dream of? 

In “The Name of the Game” (published in The Boys # 1 & 2, in October 2006), Irish writer Garth Ennis plunges deep into the depravation of a world in which the powerful reign supreme while millions of human beings must simply conform to the status quo. Certainly, Ennis take on the superhero genre is a genuine homage to the ideas established almost 30 years ago by Alan Moore. Whereas Moore only suggested or briefly revealed the inherent weaknesses of the superhuman psyche, Ennis exploits them aggressively. But ultimately, both authors had the courage to explore the true consequences of the supermen’s decisions, and in doing that they ushered comic books into an unprecedented era of maturity. 

Everything begins one sunny afternoon in Scotland. Hughie and his girlfriend prance around at the rhythm of love. For the first time in their young lives, they have discovered what it feels like to love and be loved. After an intimate declaration and a passionate kiss that Hughie will remember all his life, something unexpected happens. A-Train, a well-known American superhero, breaks the barrier of sound in pursuit of a villain; the result of this persecution will be rather tragic. In a fraction of a second, Hughie’s girlfriend is killed by A-Train’s super-velocity maneuver. 
Collateral damage / daño colateral

In a shocking sequence, marvelously illustrated by Darick Robertson, we get to see Hughie and the girl holding hands, and in in the next panel she has been destroyed, her arms have been ripped apart and her fractured body has been slammed into a wall. Of course, A-Train doesn’t give a damn about the death of an innocent bystander. Feeling nothing but arrogance and disdain for the lives of normal people, A-Train simply scratches his testicles and abandons the place. 

This is the moment that will forever change Hughie’s life. After such a traumatic death, others would swear revenge. But not Wee Hughie. He simply stays in his apartment, getting drunk and smoking pot, and he even signs a document promising he’ll never press charges or sue A-Train. 

It is in that moment of desperation, after hitting rock-bottom, that Butcher –a mysterious British secret agent– finds Hughie. And explains to him what the game is about. What it has always been about. For Butcher, the hundreds of superheroes that exist in the world are like a time bomb, ready to go off at any moment. If anything, they’ve become invulnerable to humanity, and sooner or later, they’ll turn into the greatest threat the world has ever seen. He’s now assembling a team, a team that will gather intel on the supes and will blackmail them when necessary, as a means of keeping them under control.

In two issues, Garth Ennis builds a fascinating world, eerily similar to ours and yet different. In this reality 9-11 was averted and thus the World Trade Center still stands proudly in the heart of Manhattan. Here Butcher mocks Hughie for his absurd conspiracy theories –Area 51, aliens, the sort of stuff you could find in an old episode of X-Files– and explains to him the truth: corporations rule the world. Greedy and callous men sit in their luxurious offices deciding the fate of mankind, and all they want to do is maintain the status quo, let those who are in power remain in that position. The awful truth is not hidden in an underground bunker or in a secret lab, it’s right there in front of us, because as Edgar Allan Poe suggested once, sometimes the best way to hide something is by making it evident. 
A-Train, showing his contempt / A-Train mostrando su desprecio

Darick Robertson’s art is breathtakingly beautiful. With highly detailed images and very precise and careful lines, he turns this already fascinating universe into something we can’t stop admiring. Complex, rich and full of emotions, Robertson’s pages are a joy to behold. And, of course, Tony Aviña’s coloring is top notch. This is how the very addictive game of The Boys begins. And this, my friends, is the initial chapter of one of the most fascinating titles of the past decade.
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Si el poder corrompe, entonces los superpoderes son ultra-corrompedores. Y lo que tenemos en las páginas de “The Boys” es una sociedad híper-corrupta, en la que los superhéroes no tienen límites, al haber descubierto que nunca deberán asumir las consecuencias de sus actos. ¿Y por qué habrían de asumirlas si sus habilidades sobrehumanas les otorgan una inmunidad diplomática de facto? O, dicho de otro modo, ¿quién se atrevería a castigar a un superhombre capaz de hazañas que ningún humano ordinario podría siquiera soñar? 

En “El nombre del juego” (publicado en The Boys # 1 y 2, en octubre de 2006), el escritor irlandés Garth Ennis se sumerge en la depravación de un mundo en el que los poderosos reinan con supremacía mientras que millones de seres humanos deben simplemente conformarse con el statu quo. Ciertamente, el enfoque del género superheroico de Ennis es un genuino homenaje a las ideas establecidas hace casi 30 años por Alan Moore. Mientras Moore sólo sugirió o reveló brevemente las debilidades inherentes de la psique superhumana, Ennis las explota agresivamente. Pero, en última instancia, ambos autores tuvieron la valentía de explorar las verdaderas consecuencias de las decisiones de los superhombres, y al hacerlo le dieron al cómic una madurez sin precedentes. 
Wee Hughie & Butcher

Todo empieza en una tarde soleada, en Escocia. Hughie y su enamorada danzan al ritmo del amor. Por primera vez en sus jóvenes vidas, han descubierto qué se siente amar y ser amados. Después de una declaración íntima y un apasionado beso que Hughie recordará toda su vida, algo inesperado pasa. A-Train, un superhéroe estadounidense bastante conocido, rompe la barrera del sonido en persecución de un villano; el resultado de esta persecución será bastante trágico. En una fracción de segundo, la enamorada de Hughie muere a causa de la maniobra a súper-velocidad de A-Train.

En una impactante secuencia, maravillosamente ilustrada por Darick Robertson, vemos a Hughie sujetando las manos de la chica, y en la siguiente viñeta ella ha sido destrozada, sus brazos han sido arrancados y su cuerpo fracturado está incrustado en una pared. Por supuesto, a A-Train no le importa un carajo la muerte de un inocente. Él no siente más que arrogancia y desdén por las vidas de la gente común y corriente, A-Train simplemente se rasca los testículos y abandona el lugar.


Este es el momento que cambiará la vida de Hughie para siempre. Después de una muerte tan traumática, otros jurarían venganza. Pero no el pequeño Hughie. Él simplemente se queda en su departamento, emborrachándose y fumando marihuana, e incluso firma un documento prometiendo que nunca presentará cargos ni demandará a A-Train. 
Dog abuse / abuso canino

Es en este momento de desesperación, después de tocar fondo, que Butcher –un misterioso agente secreto británico– encuentra a Hughie. Y le explica en qué consiste el juego. En qué ha consistido desde siempre. Para Butcher, los cientos de superhéroes que existen en el mundo son como una bomba de tiempo, listos para estallar en cualquier segundo. Ellos se han vuelto invulnerables a la humanidad, y tarde o temprano, se convertirán en las más grandes amenazas a nivel mundial. Ahora él está armando un equipo, un equipo que reunirá información sobre los 'súper' y los chantajeará cuando sea necesario, de esta forma los mantendrá bajo control.

En dos números, Garth Ennis construye un fascinante mundo, estremecedoramente similar al nuestro y no obstante diferente. En esta realidad el 11 de setiembre fue evitado y por ende las Torres Gemelas aún se alzan orgullosamente en el corazón de Manhattan. Aquí Butcher se burla de Hughie por sus absurdas teorías conspiratorias –Área 51, aliens, el tipo de cosas que podrían encontrar en un viejo episodio de "X-Files"– y le explica la verdad: las corporaciones gobiernan el mundo. Hombres codiciosos e insensibles se sientan en lujosas oficinas y deciden el destino de la humanidad, y lo que quieren es mantener el statu quo, hacer que aquellos que están en el poder permanezcan en esa posición. La horrible verdad no está escondida en un bunker subterráneo o en un laboratorio secreto, está allí frente a nuestras narices, porque como sugirió Edgar Allan Poe, a veces la mejor manera de ocultar algo es haciéndolo evidente. 

El arte de Darick Robertson es tan hermoso que nos quita el alienta. Con imágenes altamente detalladas y líneas muy precisas y cuidadosas, convierte este mundo ya de por sí fascinante en algo que no podemos dejar de admirar. Complejas, ricas y llenas de emociones, las páginas de Robertson son un disfrute. Y, por supuesto, el coloreado de Tony Aviña es de primera. Así es como comienza el muy adictivo juego de “The Boys”. Y este, amigos míos, es el capítulo inicial de uno de los títulos más fascinantes de la década pasada.

April 13, 2014

March comic books / cómics de marzo

I hereby declare March as the month of the best and most brilliant British authors! Indeed, my comic book list this month can be described as a veritable English invasion: Alan Moore (or The Original Writer, as he appears credited in the pages of “Miracleman”, which I’m enjoying more than anything else!), Warren Ellis (who wrote a magnificent first issue of “Moon Knight”, the best All-New Marvel Now title I’ve read so far), Kieron Gillen (he brings his miniseries “Three” to its logical conclusion), Mike Carey (with a great new “Unwritten” saga), and a double dose of Mark Millar (“Jupiter’s Legacy” was very good, and it deserves a review of its own; also the first issue of “Starlight” was a very pleasant surprise, arguably the best comic of the month). And now, without further ado, here are March comic books as per solicitations:

JUPITERS LEGACY #4 CVR A QUIETLY (MR) 
(W) Mark Millar (A/CA) Frank Quitely. Brandon and his Uncle Walter have instigated the superhero revolution, but there are those who would still stand against them. On the other side of the world, Chloe and Hutch are hiding with their enormous secret and hoping to evade the man charged with hunting renegade superhumans. 

MIRACLEMAN #3 
(W)  TBD (A) Garry Leach, Alan Davis (CA) Alan Davis • Face-to-face with a shocking enemy - can Miracleman survive, or will London burn? • A mysterious man with a sapphire grin stalks Michael Moran. Meet the sinister Mr. Cream. Try not to scream. • A glimpse into the future introduced the Warpsmiths. Now, see these strange warriors battle on their world in 'Cold War, Cold Warrior.' • Including the Miracleman stories from WARRIOR #6-8 and the Warpsmith stories from WARRIOR #9-10, plus bonus content. 


MOON KNIGHT #1 
(W) Warren Ellis (A/CA) Declan Shalvey. Marc Spector is Moon Knight!...Or is he? It's hard to tell these days, especially when New York's wildest vigilante protects the street with two-fisted justice and three-that's right, count 'em-different personalities! But even with the mystical force of Khonshu fueling his crusade, how does the night's greatest detective save a city that's as twisted as he is? The road to victory is going to hurt. A lot. Marvel's most mind-bending adventure begins NOW as Moon Knight sleuths his way to the rotten core of New York's most bizarre mysteries! 

STARLIGHT #1 CVR A CASSADAY (MR) 
(W) Mark Millar (A) Goran Parlov (CA) John Cassaday. Forty years ago, Duke McQueen was the space hero who saved the universe. But then he came back home, got married, had kids and grew old. Now his children have left and his wife has passed away, leaving him alone with nothing except his memories... until a call comes from a distant world asking him back for his final and greatest adventure. This issue launches the much-anticipated Millarworld Universe. Get in on the start of something MASSIVE! 

THREE #5 
(W) Kieron Gillen (A) Ryan Kelly, Jordie Bellaire (CA) Jordie Bellaire, Ryan Kelly. It comes down to this: three versus three hundred at the border of Sparta. The men who'd keep them slaves versus the three who would be free. The historical epic reaches its bloody denouement. The end of a story, the start of a legend. 

UNWRITTEN VOL 2 APOCALYPSE #3 (MR) 
(W) Mike Carey (A) Peter Gross (CA) Yuko Shimizu. Tom discovers just how quickly the world is dissolving into chaos - and why. But where in all this fractured, insane landscape will he find an ally, and what price will he have to pay? The answer lies in the Divadlo Trinka puppet theatre of Prague, and in the old cliché: 'My enemy's enemy is my friend'. 
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¡He aquí que declaro a marzo como el mes de los mejores y más brillantes autores británicos! De hecho, mi lista de cómics este mes puede ser descrita como una auténtica invasión inglesa: Alan Moore (o El Escritor Original, como aparece en la página de créditos de “Miracleman”, colección que estoy disfrutando más que ninguna otra), Warren Ellis (quien escribe un magnífico primer número de “Moon Knight”, el mejor título de All-New Marvel Now que he leído hasta ahora), Kieron Gillen (“Three” llega a su lógica conclusión), Mike Carey (con una nueva y grandiosa saga de “Unwritten”), y una doble dosis de Mark Millar (“Jupiter’s Legacy” estuvo muy bien, y merece su propia reseña; el primer número de “Starlight” también fue una muy grata sorpresa, posiblemente el mejor cómic del mes). Y ahora, sin mayores preámbulos, aquí están los cómics de marzo:
my sketch / mi boceto

JUPITERS LEGACY #4 CVR A QUIETLY (MR)
Brandon y su tío Walter han instigado la revolución de los superhéroes, pero hay algunos que todavía se les oponen. Al otro lado del mundo, un enorme secreto es ocultado. 

MIRACLEMAN #3
Cara a cara con un impactante enemigo.

MOON KNIGHT #1
Marc es MOON KNIGHT. ¿O no lo es? Es difícil decirlo, especialmente cuando el más salvaje vigilante de New York protege las calles a puños y con tres, sí tres personalidades diferentes. 

STARLIGHT #1 CVR A CASSADAY (MR)
Hace 40 años, McQueen era el héroe espacial que salvó al universo. Pero luego regresó a casa, se casó, tuvo hijos y envejeció. Ahora sus hijos se han ido y su esposa ha fallecido, y lo único que le queda son sus recuerdos… Hasta que una llamada que proviene de un mundo distante le pide que regrese, que emprenda una última y gran aventura.   
my drawing (still in process) / mi dibujo (todavía en proceso)

THREE #5
3 contra 300 en la frontera de Esparta. Los esclavistas versus los tres esclavos que ansían ser libres. El fin de la historia, el inicio de la leyenda.

UNWRITTEN VOL 2 APOCALYPSE #3 (MR)
Tom descubre qué tan rápidamente el mundo se disuelve en el caos. Y por qué. Pero ¿dónde encontrará aliados en este escenario demencial y fracturado? ¿Y a qué precio? La respuesta está en el teatro de marionetas de Praga y en un viejo cliché: “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”. 

April 9, 2014

Captain America # 4, 5 & 6 - John Ney Rieber & John Cassaday

Much has been said about the destruction of the World Trade Center on September 11, 2001. And many writers have explored this painful and difficult subject. I know I have tried to do the same with my short story “It’s Always the Statue of Liberty” but no matter how much effort I or others put into it, whatever fiction we might come up with will pale in comparison with reality. 

Captain America has lived through the 2 most terrible moments of his nation: Pearl Harbor and 9-11. But the difference is that whereas in the 40s there was a sense of traditional warfare, today that has disappeared. As Slavoj Žižek would clarify “we no longer have wars in the old sense of a conflict between sovereign states in which certain rules apply (to do with the treatment of prisoners, the prohibition of certain weapons, etc.)”. 

After Faysal al-Tariq’s public execution at the hands of Captain America, retaliation on a larger scale begins. And in “Warlords” (published in Captain America # 4, in September 2002), the Sentinel of Liberty knows that this Middle East adversary wasn’t the brains behind the operation. He was merely a pawn. And now, in hot pursuit of the real culprit, America’s greatest hero must travel to Dresden. 

And it’s in “Warlords: Above the Law” when Steve Rogers is interrogated about America’s War on Terror. Who’s the real enemy? Can we compromise our freedom to defeat our adversary? As Žižek would ask “What if this ‘collateral damage’ is the true aim of the entire operation? What if the true target of the ‘war on terror’ is the American society itself, i.e., the disciplining of its emancipatory excesses?”.

Coincidentally, in the film Captain America: The Winter Soldier (an extraordinary production and one of the best Marvel movies to date), the same questions are asked. Things are not black and white anymore, it’s unclear who the real enemy is and, what is even more dangerous, Americans are willing to sacrifice their freedom if that guarantees their safety. 

For Steve Rogers, the man behind 9-11 is a psychopath willing to trigger World War III; and he remembers, “Ninety percent of the casualties of World War I were soldiers […] But half the people who died in World War II were civilians. Half of sixty-one million”. Captain America knows perfectly well what he’s fighting for. He fights not for the supremacy of the US, nor the conquest of the Middle East. He fights to make sure World War III will never happen. And he will sacrifice his life, if necessary, to avoid war. 

That’s the paradox of Captain America. He’s a soldier but also a pacifist, he’s a patriotic symbol but also a rebel by disobeying Nick Fury and the White House in order to do the right thing. And that’s an aspect some writers forget. Captain America isn’t about excessive patriotism or mindless superheroic acts, it’s about the American Dream, about what it represents, and about an ideal so pure and ephemeral that it cannot exist in real life but persists still on the pages of a comic book. 

It really is fascinating to observe the level of complexity in John Ney Rieber’s script. From political ambiguity to historical facts, from philosophical quandaries to traditional heroism, and more, the ideas presented in Marvel Knights Captain America are mature and intelligent, and they demand to be read by an equally mature and intelligent audience.

Finally, I must say once again I’m impressed by John Cassaday’s magnificent art. His action sequences are spectacular. Captain America holding onto the American flag is undeniably dramatic; the dynamism and kinetic energy of the double page spread included here is amazing; of course, the combat during the final confrontation is also very intense. And luckily for us, Cassaday excels in his interior work as well as his covers; in particular his cover for the 6th issue remains as one of my all-time favorite Marvel covers. A great writer and an excellent artist turn this 6-issue run into a must read. 
Holding the flag / sujetando la bandera
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Se ha dicho mucho sobre la destrucción del World Trade Center, el 11 de setiembre del 2001. Y muchos escritores han explorado este difícil y doloroso tema. Sé que he intentado hacer lo mismo con mi historia corta “Siempre es la estatua de la libertad” pero sin importar cuánto esfuerzo dediquen los demás o yo, cualesquiera sean las ficciones que inventemos, palidecerán en comparación con la realidad.
Sentinel of Liberty / centinela de la libertad

El Capitán América ha vivido los 2 momentos más terribles de su nación: Pearl Harbor y el 11 de setiembre. Pero la diferencia es que mientras en los 40s había un respeto por la guerra tradicional, esto ha desaparecido. Como bien esclarece Slavoj Žižek “ya no tenemos guerras en el viejo sentido de un conflicto entre estados soberanos en las que ciertas reglas se aplican (que tienen que ver con el tratamiento de prisioneros, la prohibición de ciertas armas, etc.)”.
Captain America versus a sinister warlord /
Capitán América versus un siniestro señor de la guerra

Después de la ejecución pública de Faysal al-Tariq a manos del Capitán América, empieza la represalia a gran escala. Y en “Señores de la guerra” (publicado en Captain America # 4, setiembre del 2002), el centinela de la libertad sabe que este adversario del medio oriente no es el cerebro detrás de la operación. Era simplemente un peón. Y ahora, mientras persigue al verdadero criminal, el más grande héroe de Estados Unidos viajará a Dresden. 

Y es en “Señores de la guerra: por encima de la ley” cuando Steve Rogers es interrogado sobre la guerra contra el terror de los Estados Unidos. ¿Quién es el verdadero enemigo? ¿Estamos dispuestos a sacrificar nuestra libertad para vencer al adversario? Tal como preguntaría Žižek “¿Qué pasaría si este 'daño colateral' es el verdadero objetivo de toda la operación? ¿Qué pasaría si el verdadero blanco de la 'guerra contra el terror' es la misma sociedad estadounidense, es decir, el disciplinamiento de sus excesos emancipatorios?”.

Curiosamente, en el film Capitán América: El Soldado de Invierno (una extraordinaria producción y una de las mejores películas Marvel a la fecha), las mismas preguntas son formuladas. Ya no todo es blanco y negro, no es fácil distinguir quién es el verdadero enemigo y, lo más peligroso, los estadounidenses están dispuestos a sacrificar su libertad si así garantizan su seguridad.

Para Steve Rogers, el hombre detrás del 11 de setiembre es un psicópata deseoso de hacer estallar la tercera guerra mundial; y él recuerda “Noventa por ciento de las muertes en la Primera Guerra Mundial fueron soldados […] Pero la mitad de la gente que murió en la Segunda Guerra Mundial fueron civiles. La mitad de 61 millones”. El Capitán América sabe perfectamente bien cuál es su lucha. Él no pelea por la supremacía norteamericana, ni por la conquista del Medio Oriente. Él lucha para asegurarse de que la tercera guerra mundial nunca suceda. Y sacrificaría su vida, si es necesario, para evitar la guerra.
The final confrontation / la confrontación final 

Esa es la paradoja del Capitán América. Él es un soldado pero también un pacifista, es un símbolo patriótico pero también un rebelde al desobedecer a Nick Fury y la Casa Blanca con la intención de hacer lo correcto. Y ese es un aspecto que algunos escritores olvidan. El Capitán América no es definido por patriotismos excesivos o actos súper-heroicos sin sentido, se define por el sueño americano y por lo que representa, por ese ideal tan puro y efímero que no puede existir en la vida real pero persiste aún en las páginas de un cómic. 

Realmente es fascinante observar el nivel de complejidad en el guión de John Ney Rieber. Desde ambigüedad política a hechos históricos, desde dilemas filosóficos a heroísmo tradicional, y más, las ideas presentadas en "Captain America" de Marvel Knights son maduras e inteligentes, y demandan ser leídas por un público igualmente maduro e inteligente. 

Finalmente, debo decir una vez más que estoy impresionado por el magnífico arte de John Cassaday. Sus secuencias de acción son espectaculares. El Capitán América sujetándose de la bandera estadounidense es de un dramatismo innegable; el dinamismo y la energía cinética de la página doble es sorprendente; desde luego, el combate durante la confrontación final es también muy intenso. Y afortunadamente para nosotros, Cassaday se supera no sólo en el arte interior sino también en sus portadas; en particular la portada del sexto número sigue siendo una de mis portadas Marvel favoritas de todos los tiempos. Un gran escritor y un excelente artista hacen de esta etapa algo imprescindible.

April 5, 2014

Captain America # 1, 2 & 3 - John Ney Rieber & John Cassaday

When I was 16 years old I traveled to New York. I did the things all tourists do. And of course, I visited the World Trade Center. I had the opportunity to admire New York City from high above. And I made a promise to myself: I would visit the city again and I would relive this experience, I would see it all again from the 110th floor. It was March 2000. And a few months later, I realized I could never climb into the Twin Towers again. They were gone. But it wasn’t just a couple of buildings that disappeared that day. Confidence. Safety. Even hope. All of these things seemed to have vanished into thin air.

Although I was in shock during the tragic events of 9-11, I was still an outsider. A foreigner. A mere tourist, if you will. I could never imagine how Americans must have felt, let alone how New Yorkers did. And perhaps neither I nor you will ever know. There is no exact science that will reveal the contents of the human heart, but art allows us to at least get a glimpse of it. There are many novels, films and, of course, comic books about 9-11. And, certainly, there was no better suited character for such a story than Captain America, the living embodiment of the American Dream, the Sentinel of Liberty, the greatest hero of the United States.
  
So where was Captain America when the two airplanes collided against the towers? Where was the defense, the impenetrable shield, when it was needed the most? That is a question that Steve Rogers asks himself, as he witnesses the devastation of ground zero. He feels guilty. He knows he should’ve been there to stop the enemy. But he wasn’t.  

There are serious conflicts in Enemy: Dust, the first chapter of this saga (published in Captain America # 1, in June 2002). Possibly for the first time in his life, Steve Rogers questions his duties. Because this time he feels it’s more important to rescue people instead of chasing after the alleged responsible of this attack. Nick Fury orders him to gear up and head towards the Middle East, and Captain America refuses.

And it is a wise decision. “We’ve got to be stronger than we’ve ever been -- as a people. As a nation. We have to be America. Or they’ve won”, affirms Steve Rogers. Because to him it doesn’t matter if it’s the knife of a hijacker or the knife of an American citizen about to attack an innocent Muslim man. What matters is that all violence must be averted. And as a patriotic symbol, he makes sure to unify the American people.

In Enemy: One Nation, an entire town is held hostage by a terrorist named Faysal al-Tariq. Captain America must intervene, and in the process he relives his traumatic past in WWII. It’s more than “blood on your hands”, he realizes, it’s blood everywhere: “As though you could do -- this. And there could be any part of you that wasn’t stained and dripping”. There is neither solace nor joy in the life of a soldier, and Captain America hates to find himself in a situation that will involve blood spilling.

But why did al-Tariq choose to prey on this particular place? What is the secret of this peaceful town? Everyone there works in a local bomb manufacturing facility. They produce weapons that are then deployed in distant countries. The people here try to justify what they do, affirming they only make components, they haven’t killed anyone. And yet, those components are the landmines that cause fatalities somewhere else, those components are responsible for mutilated children in the Middle East. “Does the light we see cast shadows that we don’t -- Where monsters like this al-Tariq can plant the seeds of hate?”, wonders Steve Rogers. And he’s shocked when he sees some of these dismembered kids hitting him with prosthetic limbs.

Finally, in Enemy: Soft Targets, the Sentinel of Liberty engages in combat with al-Tariq. This time, he has no choice; as much as he has sworn not to harm or kill people, now he must violate the oath all superheroes hold as sacred. And thus he breaks his rival’s neck. For too long, the innocent have paid for the wrongdoing of the guilty. Captain America accepts full responsibility for his actions. And in a national television broadcast, he demands not to hold a nation accountable for the actions of one man. The United States is not to blame for the death of al-Tariq, Captain America is.
Despair and death in New York / desesperación y muerte en New York

Instead of writing a simple and colorful story about superheroes in red and blue spandex, what John Ney Rieber does is concentrating in the pain and suffering experienced by an entire nation. If superheroes are the quintessential narrative of escapism, John Ney Rieber’s Captain America is the opposite. Indeed, the author forces this iconic hero to face the consequences of a real catastrophe.
Steve Rogers helping the rescue team / Steve Rogers ayudando al equipo de rescate

And it’s the remarkable art of John Cassaday what keeps this story firmly grounded. I said once that I consider him the best artist of the past decade, and he proves how talented he is with works like Captain America. It should suffice pointing out the emotional strength of his pages: the bleak and sad sequence in which Steve Rogers is too late to save the life of an innocent victim; the fascinating aerial view of Steve Rogers helping the firefighters (one of the best uses of a double page spread that I can think of); the irruption of Captain America wielding his shield, finally bringing some light to the anguished and distressed people (Dave Stewart’s sober coloring also plays a fundamental part here); the moments of battle and the brutal execution of al-Tariq at the hands of Captain America are truly astonishing, unforgettable pages. 
Sentinel of Liberty / el centinela de la libertad

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The battle begins / la batalla comienza

Cuando tenía 16 años viajé a New York. Hice lo que todos los turistas hacen. Visité las Torres Gemelas, claro que sí. Tuve la oportunidad de admirar la ciudad de New York desde muy alto. Y me hice una promesa: visitaría la ciudad de nuevo y reviviría esta experiencia, vería todo de nuevo desde el piso 110. La fecha: marzo del año 2000. Pocos meses después, me di cuenta de que nunca podría volver a subir a las Torres Gemelas de nuevo. Ya no estaban allí. Pero lo que desapareció ese día fue más que un par de edificios. Confianza. Seguridad. Incluso esperanza. Todo ello parecía haberse desvanecido en el aire. 

Aunque los trágicos eventos del 11 de setiembre fueron un shock para mí, yo era alguien de afuera. Un extranjero. Un simple turista. Nunca podría imaginar cómo se sintieron los estadounidenses, ni mucho menos los habitantes de New York. Y tal vez ni yo ni ustedes lo sabremos jamás. No hay una ciencia exacta que revele los contenidos del corazón humano, pero el arte nos permite al menos echar un vistazo. Hay muchas novelas, películas y, desde luego, cómics sobre el 11 de setiembre. Y, ciertamente, no había un personaje más adecuado para semejante historia que el Capitán América, la personificación viviente del sueño americano, el centinela de la libertad, el más grande héroe de los Estados Unidos.
  
¿Dónde estaba el Capitán América cuando los dos aviones chocaron con las torres? ¿Dónde estaba la defensa, el escudo impenetrable, cuando más falta hacía? Esa es una pregunta que Steve Rogers se hace a sí mismo, al observar la devastación. Se siente culpable. Sabe que debería haber estado allí para detener al enemigo. Pero no llegó a tiempo.

Hay conflictos serios en "Enemigo: polvareda", el primer capítulo de esta saga (publicado en Captain America # 1, en junio del 2002). Posiblemente por primera vez en su vida, Steve Rogers cuestiona sus deberes. Porque esta vez él siente que es más importante rescatar personas en vez de cazar al supuesto responsable de este ataque. Nick Fury le ordena alistarse y partir hacia el Medio Oriente, y el Capitán América se rehúsa.
Children: assassins or victims of war? /
niños: ¿asesinos o víctimas de la guerra?

Y es una sabia decisión. “Tenemos que ser más fuertes que nunca antes -- como pueblo. Como nación. Tenemos que ser América. O ellos habrán ganado”, afirma Steve Rogers. Porque para él no importa si se trata del cuchillo de un secuestrador o el cuchillo de un ciudadano estadounidense a punto de atacar a un musulmán inocente. Lo importante es detener la violencia. Y como un símbolo de la patria, él se asegurará de unificar a la gente de Estados Unidos.  

En "Enemigo: una nación", todo un pueblo es tomado como rehén por un terrorista llamado Faysal al-Tariq. El Capitán América debe intervenir, y en el proceso revive su traumático pasado en la Segunda Guerra Mundial. Es más que “sangre en las manos”, constata, es sangre en todas partes: “Como si pudieras hacer -- esto. Y pudiese haber alguna parte de ti que no quedara manchada y goteando”. No hay solaz ni alegría en la vida de un soldado, y el Capitán América odia encontrarse en una situación que involucrará derramamiento de sangre.

Pero ¿por qué al-Tariq asedia este lugar en particular? ¿Cuál es el secreto de este pacífico pueblo? Todos allí trabajan en una fábrica local de bombas. Producen armas que luego son usadas en países distantes. Aquí la gente intenta justificar lo que hacen, afirmando que ellos únicamente fabrican componentes, y no han matado a nadie. Y no obstante, esos componentes son las minas de tierra que causan muertes en algún otro lugar, esos componentes son responsables de los niños mutilados en el Medio Oriente. “¿La luz que vemos proyecta sombras que no podemos ver -- en donde monstruos como este al-Tariq pueden sembrar las semillas del odio?”, se pregunta Steve Rogers. Y queda atónito al ver a algunos de estos chiquillos desmembrados que lo golpean con extremidades prostéticas.
Captain America versus al-Tariq

Finalmente, en "Enemigo: objetivos blandos", el centinela de la libertad combate contra al-Tariq. Esta vez no tiene opción; por más que ha jurado no dañar ni matar personas, ahora debe violar ese juramento tan sagrado para todos los superhéroes.  Y le rompe el cuello a su rival. Por demasiado tiempo, los inocentes han pagado por los errores de los culpables. El Capitán América acepta toda la responsabilidad de sus actos. Y en una trasmisión de televisión nacional, exige que la nación no sea culpabilizada por los actos de un hombre. El fallo no es de los Estados Unidos, sino del Capitán América.

En vez de escribir una simple y colorida historia de superhéroes en spandex azul y rojo, lo que John Ney Rieber hace es concentrarse en el dolor y sufrimiento experimentado por toda una nación. Si lo superhéroes son la quintaesencia de la narrativa de escapismo, "Captain America" de John Ney Rieber es lo opuesto. De hecho, el autor obliga a este icónico héroe a lidiar con las consecuencias de una catástrofe real. 

Y el notable arte de John Cassaday mantiene la historia anclada en la realidad. Alguna vez dije que lo considero el mejor artista de la década pasada, y él demuestra lo talentoso que es con obras como "Captain America". Debería bastar con señalar la fuerza emocional de sus páginas: la desoladora y triste secuencia en la que Steve Rogers llega demasiado tarde para salvar la vida de una víctima inocente; la fascinante vista área de Steve Rogers ayudando a los bomberos (uno de los mejores usos de una página doble que podría haber imaginado); la irrupción del Capitán  América portando su escudo, trayendo finalmente algo de luz a la gente angustiada y tensa (el sobrio coloreado de Dave Stewart también juega un rol fundamental aquí); los momentos de batalla y la brutal ejecución de al-Tariq a manos del Capitán  América son páginas absolutamente impresionantes e inolvidables.

April 3, 2014

Horizontes - Pedro D’Onofrio Dibos (La Polaca)

my drawing (uncensored) / mi dibujo (sin censura)
I neither condone nor forgive censorship. It seems to me as if censoring a work of art –be it a book, a movie or a graphic novel– is not only a crime but mainly an effrontery towards freedom of speech. 

For decades, the battle against censorship has had its ups and downs. In the 50s, Wertham and his “Seduction of the Innocent” provided a fatal blow to the comic book industry. In the same decade, however, there were some victories. I’m thinking about the legal battle concerning the alleged “obscenity” of Ginsberg’s Howl:

It is not for us to choose the words. Mister Ginsberg, in telling his story, is telling the story as he sees it. He is using his words. There are books that have the power to change men’s minds and call attention to situations that are visible but unseen.

Now whether “Howl” is or is not obscene is of little importance to our world, faced as it is with the threat of physical survival, but the problem of what is legally permissible in the description of physical acts or feelings in arts and literature is of the greatest importance to a free society.

What is “prurient”? And to whom? The material so described is dangerous to some unspecified, susceptible reader. It is interesting that the person applying such standards of censorship rarely feels as if their own physical or moral health is in jeopardy. 

The desire to censor is not limited, however, to crackpots and bigots. There is in most of us, a desire to make the world conform to our own views. And it takes all of the force of our own reason as well as our legal institutions to defy so human an urge. The battle of censorship will not be finally settled by Your Honor’s decision, but you will either add to liberal, educated thinking, or by your decision, you will add fuel to the fire of ignorance.

Let there be light. Let there be honesty. Let there be no running from non-existent destroyers of morals. Let there be honest understanding.

Jake Ehrlich (c. 1957)

And finally, for those of you that think taking out a word from Marvel’s edition of Miracleman # 4 is no big deal, I leave you with an extract from an Alan Moore interview (conducted by Pádraig Ó Méalóid):

Alan Moore: The problems arose – I remember – It was something really stupid. It was probably one of the later ones, and I’d got a scene, probably taking place mostly inside the mind of Johnny Bates, where I had – there was somebody had called him a queer, a virgin, I think it was probably his adult evil self…

Pádraig Ó Méalóid: Yes, that’s right, I know exactly the scene you mean!

Alan Moore: He called him a queer, a virgin, and there was some other vaguely controversial, or apparently controversial piece of dialogue, and I remember Dez Skinn phoning me up and saying that he didn’t like these things and he wanted them changed. And I said that I didn’t want them changed because I thought that they were natural, they were a part of the characterisation, and also I didn’t see what the purpose of that was. Warrior was aimed at a fairly intelligent readership, we hadn’t had any complaints, and I tended to think that this was a hangover from Dez Skinn’s days at Marvel, and he mentioned lots of things – ‘why offend even one reader?’ – to which I responded, ‘because the alternative is to gear your entire product to the most squeamish and prudish member of the audience.

I wish more readers would express their concerns to Marvel Comics. I plan to keep buying Miracleman and I demand an edition faithful to the original. And that means no censorship. Hopefully this will be the first and last mistake on their part.
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Esta semana fueron tres las muestras que marcaron la pauta en el circuito artístico limeño. En primer lugar, “Horizontes”, individual de Pedro D’Onofrio Dibos. El artista presenta una serie de cuadros que juegan con nociones paisajísticas pero que son, a la vez, una exploración de la riqueza de los colores, a partir de ciertos matices centrales. 

“Horizontes” llega a nosotros gracias a La Polaca, nuevo espacio cultural barranquino que ha decidido optar por el “Lado B” del arte. Y aquí la B no es de Barranco, sino una representación de aquellas propuestas o manifestaciones artísticas que rara vez encuentran cabida en galerías comerciales. 
Alexia Pedal Baertl

Cuando llegué a la concurrida sala me encontré con mi antigua colega de COSAS, Gabriela Maskrey y saludé a Bernat Perez Sobrebals. También conversé brevemente con Nicolás Tarnawiecki, quien además de ser uno de los principales artífices de  La Polaca es reyrrojino al igual que yo.

Nuevamente, el Centro Colich nos volvió a sorprender con dos imprescindibles muestras. En primer lugar, destaco “Creaturas” de Alexia Pedal Baertl. Se trata de una seria de esculturas magníficas, cinceladas con precisión, y sumamente simbólicas.

Por último, "Primitiva" (muestra colectiva de jóvenes artistas) reúne obras de María Gracia Fernández, Berenice Zagastizábal, Pancho García, Christian Luza, Ana Zegarra, Elizabeth Vásquez Arbulú, Ibrain Plácido, Italo Flores Silva y Carla Lucia Bardález. Mi favorito fue el cuadro de Italo Flores Silva: una lúcida disección de la imagen del felino, ese arquetipo tan constante en la historia de la humanidad y, por qué no, del arte.

En el transcurso de la noche conversé con mi amigo Reve (para ver sus obras pueden hacer click aquí y aquí) y con Adriana Pinillos, con quien no hablaba quizás desde la época en la que todavía estaba en Los Reyes Rojos. Una muy buena semana para el arte.

Arcadio B.